Fútbol y política (II)
Viendo la pasión que desatan los torneos de selecciones, cada dos años si uno vive en Europa, es difícil resistirse y aislarse de este fenómeno.
Ya he mencionado en muchas ocasiones lo grotesco que me parece este sistema de "naciones" y países y estados y demás convenciones, que la gente adopta de manera emotiva, apasionada, febril. Enfermiza, en la mayor parte de las ocasiones.
Es un sistema que crea odios, barreras y guerras entre los seres humanos. Pero la mayoría lo acepta como algo natural. Como afortunadamente en la mayoría de los países europeos la guerra parece una cosa lejana, muchos canalizan su patriotismo en el fútbol.
A mí me gusta mucho el fútbol, verlo y jugarlo (aunque técnicamente sea muy torpe), pero no deja de ser un juego, y sobre todo como espectador, tampoco hay que tomárselo tan en serio.
Pero cuando a esto se le añade el nacionalismo, la cosa toma tintes ridículas. Son veintidós tipos corriendo detrás de un balón, y pese a ello, ondean las banderas, atruenan los himnos nacionales y los futbolistas y millones de aficionados se llevan la mano al pecho, entonan el himno (aquellos himnos que tienen letra, más patético es aún si cabe los que tararean himnos sin letra) y se emocionan, como si su orgullo, su honor y su dignidad como personas estuviera en juego en ese terreno de juego, como si su hombría o validez como miembro de esta sociedad dependiera de que la pelotita se cuele o no entre los tres palos.
Ya sé lo que muchos me dirán, que es un juego y que es divertido celebrar y andar por ahí con las banderitas, como hacían ayer los turcos. Pero en el caso de las selecciones nacionales y sus emociones territoriales, me parece ridículo, penoso. Y peligroso.
Vi el partido Suecia-España en el Folkets Park, y me sentía atónito ante la euforia y las emociones desatadas a mi alrededor, y eso que Suecia es un país donde la población es muy poco patriota, lo cual me parece muy bien. Qué grupo era aquel que cantaba lo de "un patriota es un idiota"?
Mi amiga Lisa me comentaba el otro día una cosa que me hace ver aún más lo absurdo de todo esto: uno no puede elegir el equipo que apoya en la Eurocopa, si un sueco anima a la selección holandesa, por ejemplo, le verán como a un loco, un demente, un orate.
Y para finalizar un apunte: por mucho que no me guste el sistema de naciones y estados y fronteras, sigo sin entender qué hacen Turquía e Israel compitiendo con el resto de equipos europeos. Ya sé que Turquía tiene un pedacito de Europa, pero histórica y culturalmente es un país asiático. Y ya sé que Israel no podría jugar al fútbol con sus países vecinos, pero ése no es nuestro problema.
Aunque más problema es la situación en la que se halla el Medio Oriente, o el holocausto en la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias para el resto del mundo, pero eso lo dejaremos para otro comentario.
Ya he mencionado en muchas ocasiones lo grotesco que me parece este sistema de "naciones" y países y estados y demás convenciones, que la gente adopta de manera emotiva, apasionada, febril. Enfermiza, en la mayor parte de las ocasiones.
Es un sistema que crea odios, barreras y guerras entre los seres humanos. Pero la mayoría lo acepta como algo natural. Como afortunadamente en la mayoría de los países europeos la guerra parece una cosa lejana, muchos canalizan su patriotismo en el fútbol.
A mí me gusta mucho el fútbol, verlo y jugarlo (aunque técnicamente sea muy torpe), pero no deja de ser un juego, y sobre todo como espectador, tampoco hay que tomárselo tan en serio.
Pero cuando a esto se le añade el nacionalismo, la cosa toma tintes ridículas. Son veintidós tipos corriendo detrás de un balón, y pese a ello, ondean las banderas, atruenan los himnos nacionales y los futbolistas y millones de aficionados se llevan la mano al pecho, entonan el himno (aquellos himnos que tienen letra, más patético es aún si cabe los que tararean himnos sin letra) y se emocionan, como si su orgullo, su honor y su dignidad como personas estuviera en juego en ese terreno de juego, como si su hombría o validez como miembro de esta sociedad dependiera de que la pelotita se cuele o no entre los tres palos.
Ya sé lo que muchos me dirán, que es un juego y que es divertido celebrar y andar por ahí con las banderitas, como hacían ayer los turcos. Pero en el caso de las selecciones nacionales y sus emociones territoriales, me parece ridículo, penoso. Y peligroso.
Vi el partido Suecia-España en el Folkets Park, y me sentía atónito ante la euforia y las emociones desatadas a mi alrededor, y eso que Suecia es un país donde la población es muy poco patriota, lo cual me parece muy bien. Qué grupo era aquel que cantaba lo de "un patriota es un idiota"?
Mi amiga Lisa me comentaba el otro día una cosa que me hace ver aún más lo absurdo de todo esto: uno no puede elegir el equipo que apoya en la Eurocopa, si un sueco anima a la selección holandesa, por ejemplo, le verán como a un loco, un demente, un orate.
Y para finalizar un apunte: por mucho que no me guste el sistema de naciones y estados y fronteras, sigo sin entender qué hacen Turquía e Israel compitiendo con el resto de equipos europeos. Ya sé que Turquía tiene un pedacito de Europa, pero histórica y culturalmente es un país asiático. Y ya sé que Israel no podría jugar al fútbol con sus países vecinos, pero ése no es nuestro problema.
Aunque más problema es la situación en la que se halla el Medio Oriente, o el holocausto en la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias para el resto del mundo, pero eso lo dejaremos para otro comentario.
Comentarios
Vamos a ver: La cuestión no es si la historia de Turquía (o el Imperio Otomano) tiene relación con Europa. Esto es innegable.
Pero también la historia de Francia está ligada a la historia de España, y eso no quiere decir que España sea Francia ni viceversa.
No está la historia de Cartago unida a la del Imperio Romano? Quiere eso decir que Cartago sea Roma? No.
La cuestión es si Turquía es un país asiático o europeo. Y geográficamente (más del 95% del territorio del país es Asia Menor), culturalmente, históricamente, lingüísticamente, you name it, Turquía es Asia, no Europa.
Así que ya vale de ir de políticamente correctos por la vida y aceptar a los turcos como europeos. No.
>Francia está ligada a la historia
>de España, y eso no quiere decir
>que España sea Francia ni viceversa.
Erm... pero ambas son parte de la Unión Europea.
No sé, yo no digo Sí a Turquía por ser políticamente correcto. A mi me la suda ese tema. Lo digo por que opino que Turquía tiene más en común con Europa de lo que a muchos les gusta pensar. Pienso que hay más cercanía cultural entre Grecia y Turquía de la que hay entre Grecia y Noruega. Y si Grecia es Europa, no entiendo porqué Turquia no puede serlo.
Los argumentos que he escuchado hasta ahora me suenan a elistismos infundados.
La cultura es un continuo, no hay cambios abruptos en la geografía cultural. Y mucho menos cambios culturales que vengan dictados por unos cuantos codos de agua. Los turcos de ambos lados del Bósforo son igualmente turcos.
El argumento estrictamente geográfico es igualmente pobre. La Unión Europea es una entidad política abstracta, no un colectivo basado en proximidad geográfica.
El argumento de la lengua también me parece débil, pues si no que alguien me explique que hacen tanto Vascos, como Húngaros como Finlandeses en la Unión Europea. Cuando sus lenguas carecen de raices comunes a otras lenguas de la Unión.
Diferentes uniones entre paises eligen motivos diferentes para formar coaliciones. Algunos paises forman coalición basandose en su religión, en su idioma, en su localización geografica, en su economía, en su historia, en su política o en su acceso a ciertos recursos naturales.
Toda coalición de naciones es un invento, un concepto abstracto y la Unión Europea no lo es menos. Los argumentos empleados para decidir la inclusión o no inclusión de un país en la Unión se debén de limitar a las fundaciones estatutarias de esa Unión, no a argumentos proteccionistas o al miedo a un cataclismo cultural.
Y los paupérrimos argumentos empleados para defender tan peregrina teoría, se desmantelan por sí solos. Así que ya basta.